Licenciado en Filosofía de la Universidad de Chile, estudiante del diplomado “Fundamentos de la Física” de la misma casa de estudios. Actualmente se desempeña como jefe en Gestión Editorial de la Revista Homónima. Email: kuminak.lefio@ug.uchile.cl. ORCID: https://orcid.org/0009-0005-8121-4063.
Licenciada en Filosofía de la Universidad de Chile, estudiante del diplomado “Archivística” de la misma casa de estudios. Actualmente se desempeña como Directora Editorial de la Revista Homónima. Email: carla.roman@ug.uchile.cl.
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EDITORIAL
Carla Román
Kuminak Lefio
La Revista de Filosofía Homónima nace en junio de 2025, ad portas de la consumación de un entorno político hostil en Chile, y se edifica como el intento de revisitar el tema de “la importancia de las humanidades”, su aplicabilidad fuera de los espacios habituales y el rol de ellas en nuestra sociedad. En nuestro caso, el rol de la filosofía en nuestra nación. Consideramos indispensable preguntarnos qué es el ejercicio que nos merecemos, si vale la pena, para qué nos sirve (si es el caso), qué alcanzas reales tiene y qué creemos que podemos hacer con ella. A priori de cualquier empresa cognoscitiva de un filósofo/a, para encausar adecuadamente cualquier intento de pregunta y respuesta filosófica. Todas preguntas legítimas y necesarias de ser respondidas por y para cualquier filósofo/a. Nuestro mayor interés es ofrecer un espacio de reflexión, en lengua hispana, tanto para novatos/as como seniors/doctores sobre nuestro ejercicio, acerca de por qué la tarea que hacemos es valiosa, y de qué forma lo es para cada uno, desde todas nuestras perspectivas, inconmensurables a veces, pero orientativas y plurales.
A esto le colocamos un nombre, “metafilosofía”, y tiene una razón en particular. Un día un profesor nos dijo: “la reflexión de los métodos y el ejercicio filosófico es algo que tiene que hacer cualquier buena filosofía”. En nuestro caso, la reflexión “metafilosófica” no es algo que se da por sentado o que nos conformemos con un tratamiento secundario de la misma. Nosotros tenemos la convicción de que el ejercicio reflexivo sobre nuestra propia disciplina debe pensarse y sistematizarse, y para eso debe nombrarse, en este caso como “metafilosofía” para entenderla como una disciplina valiosa por sí sola. Inseparable de la filosofía misma, y de sus vínculos con otras áreas de la filosofía, pero que distingue su propia nobleza al descubrirla y hablar de ella, sin atemorizarnos por su gran alcance cogitabundo.
La pregunta “¿qué es la filosofía?” es tan antigua como el primer libro y, como señaló un profesor, con respuestas “tan grandes como el océano”, la pregunta de qué es la filosofía sigue siendo tan importante hoy como nunca antes. Tan importante es no por una cuestión curricular, sino por que define la empresa que cada uno de nosotros desempeña día a día, cuando uno se dedica insaciablemente a estas tareas, y que impregna en cada una de las discusiones que tenemos con nuestros pares. Lo que consideramos como un ejercicio filosófico, también lo consideramos por su valor o bondad, en decir, por ser un buen ejercicio filosófico. Lo que no es buena filosofía, posiblemente sea muy difícil para nosotros considerarlo filosofía. Y lo que consideramos de valor filosófico será decisivo para el tipo de compromisos filosóficos que tomaremos como indiscutibles para todas nuestras decisiones filosóficas.
Es cierto que tenemos muchos problemas disponibles a ser discutidos en filosofía, en nuestra alma mater disciplinaria, sin embargo, algunos de nuestros mayores problemas son qué metodologías usamos para responderlas, qué es una pregunta filosófica y cómo lo hacemos para ponernos de acuerdo. Sin duda, el cómo hacer que diferentes corrientes filosóficas, ya no que se adecuen, sino solo que se comprendan, es de las mayores batallas que tenemos como disciplina. Es aquello que nos caracteriza. Somos así: “parte de una disciplina que se encarga de tratar el desacuerdo”, que “opera bajo la lucha de los sistemas”, que “lidia bajo un entorno hostil”, sin ella nunca consolidar nada, así diferenciándose de nuestras “hermanas más disciplinadas y dominadas por la práctica”. En medio de vaguedades, malentendidos y desacuerdos profundos, el responder al cómo, qué hacemos y bajo que finalidad nos orienta en nuestras posibilidades del ejercicio filosófico. Como dijo un profesor: “¿qué llamaría la atención de estas cosas rarísimas que estudiamos los filósofos para otros?”; “¿es trasmisible esta disciplina para otras disciplinas?”; y “¿qué le trasmitiríamos de valor a ellas, que nosotros los filósofos damos por aludido, pero que no sabemos explicar?”
Nuestro interés es saber explicar por qué nuestra disciplina es valiosa tanto para nosotros, como para otros; saber entender cómo es posible orientar el conocimiento filosófico para que cale y circule dentro de nuestras sociedades, y así volverlas más solidarias y responsables. Este camino nos compromete con una perspectiva interdisciplinaria reflexiva y un vínculo mutuo con nuestro contexto y las sociedades que habitamos.
En la importancia de la reflexión filosófica, encontramos la importancia de contraer acuerdos y desacuerdos con otros y de trabajar en conjunto a nuestros pares, de manera colaborativa y facilitadora, para mejorar la comprensión de la tarea que llevamos diariamente. Entre estudiantes y académicos, la importancia del diálogo académico, el buen ejercicio y la confianza investigativa, creemos, que son indispensables para cualquier empresa cognoscitiva como la nuestra.
Lo que, como directores de la Revista Homónima, queremos consolidar es una revista académica de filosofía, tanto nacional como internacional, dirigida, por igual, a estudiantes de pregrado y posgrado en filosofía, investigadores jóvenes y académicos consolidados, cuyo propósito sea fomentar el pensamiento original y la colaboración interdisciplinaria desde las primeras etapas de la formación filosófica. Homónima impulsa la metafilosofía, la cuestión del método en filosofía y la interdisciplinariedad, trabajando en conjunto con otras disciplinas para abordar temas comunes y reflexionar sobre sus fundamentos y supuestos internos.
Queremos agradecer especialmente al Dr. Luis Placencia, por siempre motivar nuestros proyectos, por preocuparse por su consumación, por ayudarnos cuando otros no lo hacían. Pues, sin su apoyo, Homónima no podría haberse alcanzado fácilmente. Igualmente, a la Dra. Ruth Espinoza y la Universidad Andrés Bello, que, gracias a su cálida acogida, pudimos darle un espacio institucional a la Revista. También nos gustaría agradecer a los profesores y académicos Alan Martín, Manuel Rodríguez, Felipe Morales y Sebastián Castillo. Pues, sin su colaboración y su apertura a preguntarse sobre qué es y cómo enseñar nuestra disciplina y hacerla mejor para los estudiantes, no habrían sido posible nuestras secciones de “Lectura y Escritura Filosófica” y “Lógica y Matemática”. Y a todo nuestro equipo editorial, desde sus variadas contribuciones en la revisión de textos y las tareas especializadas —por ejemplo, en la traducción o creación de ensayos —, les ofrecemos nuestro eterno aprecio y la feliz proyección de seguir colaborando con ellos para hacer de la academia filosófica aquello que más nos gustaría que llegase a ser.
También nos gustaría agradecer a Nicholas Rescher[1] (1928–2024) †, por inspirarnos, formarnos desde la distancia, por acompañarnos en nuestro proceso y comprensión filosófica desde nuestros inicios. Sin su aporte, nunca habría sido posible la idealización de este proyecto.
Esta edición se caracteriza por su pluralidad temática; este número se abre para abordar temáticas tales como los desacuerdos filosóficos y científicos, el rol público del filósofo, la semiótica, el naturalismo, la conciencia y autoconciencia, entre otros. Nada de aquello pudo haber sido posible sin los estándares que cada uno aplicó en sus investigaciones y a nivel personal, así como el reflejo de la importancia de la buena ética de investigación y traducción, la confianza académica e investigativa con nuestros pares y la virtud de compartir el conocimiento de forma libre y accesible.
Como revista creemos que en el compromiso de tener un comportamiento honesto, y valores como la confianza, equidad, respeto, responsabilidad y valentía en cada uno de nuestros caminos investigativos, es fundamental. Agradecemos a cada uno de los editores, revisores y autores que trabajaron bajo estos compromisos y normas, siempre respetando la pluralidad de ideas de cada uno y ofreciendo soluciones a los problemas que tuvimos en el proceso de la revista, haciendo este trabajo editorial posible.
La revista Homónima agradece a todos quienes hicieron posible esta publicación del número 1 de la revista, que ahora queda en manos de sus gentiles lectores.
Carla Román
Kuminak Lefio
Santiago, Chile.
27 / 01 / 2026
NOTAS
[1] Filósofo analítico-pragmatista, germanoestadounidense de la Universidad de Pittsburgh. Rescher se desempeñó como presidente de la American G.W. Sociedad Leibniz, American Metaphysical Society, American Philosophical Association, y C.S. Peirce Society. Además, fue el fundador de American Philosophical Quarterly, History of Philosophy Quarterly, y Public Affairs Quarterly.


